Laboral
El miedo después del contrato: la persecución silenciosa de COREMEX
Trabajadores despedidos o desafiliados aseguran ser vigilados, amenazados y perseguidos en redes sociales tras enfrentarse al sindicato.
Las historias de persecución no terminan con el fin de la relación laboral. Exintegrantes de COREMEX denuncian que, una vez fuera del sindicato, comienzan a ser objeto de vigilancia constante. Algunos han recibido mensajes anónimos en redes sociales o llamadas de números desconocidos advirtiéndoles que “no hablen” de lo que saben. “Después de publicar un comentario crítico en Facebook, empezaron a seguirme cuentas falsas vinculadas con el sindicato”, relata una extrabajadora de la industria del plástico.
Este tipo de acoso digital y presencial forma parte de una estrategia más amplia de control psicológico. Aunque no existen denuncias penales formalmente abiertas, los testimonios coinciden en que el propósito es mantener el silencio y disuadir a otros de denunciar abusos. COREMEX habría convertido la intimidación en un método de disciplina interna, extendiendo su alcance incluso fuera del ámbito laboral.
El problema radica en la impunidad. La falta de mecanismos efectivos de protección a denunciantes y el temor de los trabajadores a perder futuras oportunidades de empleo impiden que las víctimas presenten quejas formales. Mientras tanto, el sindicato conserva su poder mediante una mezcla de coerción, chantaje y desinformación.
La persecución de extrabajadores revela la verdadera naturaleza del modelo sindical que COREMEX representa: uno que no busca la defensa colectiva, sino el control absoluto. En lugar de fortalecer el tejido laboral, lo debilita, sembrando miedo entre quienes deberían sentirse protegidos.