Justicia
LEALTAD SOBRE CAPACIDAD: EL NOMBRAMIENTO DE FRANCISCO DE LA O QUE INCOMODA A LA FISCALÍA ANTICORRUPCIÓN
En Chihuahua, el combate a la corrupción enfrenta un cuestionamiento incómodo desde dentro: la calidad de quienes están encargados de ejecutarlo. El nombramiento de Francisco Javier de la O Sarmiento como secretario particular del fiscal Abelardo Valenzuela ha encendido un debate que va más allá de un solo cargo: el peso de la lealtad frente a la capacidad.
La Secretaría Particular no es una oficina decorativa. Es un centro de control operativo, donde se filtra información, se toman decisiones estratégicas y se articula la agenda de la fiscalía. Es, en términos prácticos, una extensión directa del poder del fiscal.
Por eso, el perfil de quien ocupa ese puesto no es un detalle menor.
Diversos analistas han señalado que la trayectoria de De la O no refleja una formación sólida en áreas clave como derecho penal, investigación ministerial o procuración de justicia. Es decir, no está claramente alineada con la complejidad técnica del cargo que hoy ocupa.
Y ahí es donde surge la duda central: ¿se eligió al perfil más capacitado… o al más cercano?
La cercanía con Abelardo Valenzuela no pasa desapercibida. En estructuras donde el poder se concentra en círculos reducidos, la confianza personal suele imponerse sobre los criterios técnicos. El resultado: nombramientos que responden más a lealtades que a capacidades.
El problema no es solo interno. Es institucional.
Especialistas advierten que colocar perfiles sin la preparación adecuada en posiciones clave puede debilitar la toma de decisiones, aumentar la dependencia de asesores externos y generar errores en el manejo de información sensible.
En una fiscalía anticorrupción, eso no es menor.
Porque cuando quienes deben combatir la corrupción no cumplen con los estándares técnicos necesarios, la credibilidad se convierte en la primera víctima.
Hoy, la pregunta no es si De la O puede desempeñar el cargo. La pregunta es si debió haber llegado ahí.